Encontrando la inspiración más allá de la fotografía de bodas que nos rodea

Eduardo Momeñe escribió un libro: “La Visión Fotográfica. Curso de Fotografía para Jóvenes Fotógrafos”, el cual se ha ido agotando en todas sus ediciones, donde de manera muy amena nos adentraba en el mundo de la inspiración desde una perspectiva absolutamente global. Es decir, nos abría los ojos ante un universo de posibilidades más allá de tener que recurrir directamente al mundo de la fotografía.

 

Indudablemente qué voy a contar yo viniendo de una carrera cómo es Historia del arte, en ese sentido el libro de Momeñe me apasionó porque ponía sobre la mesa todo aquello que se había estado gestando dentro de mí a la hora de buscar la inspiración para mi personal book de fotografías.

La visión fotográfica

A menudo buscamos la inspiración más inmediata en nuestros colegas y maestros de profesión. No hay más que mirar nuestro Facebook para darnos cuenta la cantidad de fotógrafos a los cuales seguimos dentro de una temática concreta. En nuestro caso la fotografía de bodas, pero cada fotógrafo tiene sus contactos filtrados entre los que se dedican a la fantasía, los retratos, la fotografía callejera, paisaje, viajes y así hasta un largo etcétera.

 

Ese filtro está muy bien porque nos ayuda a asentarnos en un nicho concreto, nos da más oportunidad de conocer lo que se mueve a nuestro alrededor, enterarnos de festivales, quedadas, cursos y talleres, premios y todo aquello que nos puede ayudar a ir despuntando dentro de la fotografía de bodas, pero al final nos limita la imaginación.

 

Nos la limita porque empezamos a fijarnos en modas concretas y modos de hacer que nos van encasillando, no como autores individuales sino como fotógrafos de un gran colectivo que termina haciendo el mismo tipo de fotografía, cosa que puede estar muy bien en un principio, pero que si no se alimenta, puede terminar agotando nuestra, digamos, inspiración.

 

Encontrar la inspiración en otras disciplinas

 

¿Dónde encontramos la inspiración entonces? Lo típico es buscarla en otras disciplinas. El cine siempre ha sido una gran fuente de recursos, hay directores de fotografía maravillosos dentro de la industria del cine, películas que nos pueden ayudar más en un momento determinado que un listado de fotógrafos de boda a los que seguir.

 

Fuente inagotable es la pintura, gran recurso para aprender a componer y a utilizar los colores. Haciendo un repaso a la historia podemos ver cómo fue evolucionando el uso de la perspectiva y cómo a finales del siglo XIX, pintores como Degás, que por otro lado lo veo muy afín al tipo de fotografías que encontramos en boda actualmente, empezaron a utilizar planos de una plasticidad muy atractivos.

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Las tonalidades del barroco, esos claroscuros que tanto tienden a usar algunos fotógrafos de boda. Los pasteles del Impresionismo que tanto gustamos de utilizar, e incluso la abstracción llevada al extremo cuando componemos situando a los novios, inmóviles, sobre una pared limpia de detalles. Incluso la luz dorada del atardecer que tanto se está poniendo de moda la podemos encontrar en Klimt o en los estupendos cuadros de paisaje ingleses del siglo XVIII.

 

Pero también la escultura nos puede inspirar. Hay poses maravillosas que nos han dejado maestros como Bernini, me viene a la mente la pieza de “Apolo y Dafne”, o incluso el icónico beso de Rodin. Posturas muy teatralizadas por contener un momento congelado en el tiempo, pero que nos pueden ayudar en el uso del juego de volúmenes y en la plasticidad de las formas.

 

Pero, y ya para terminar, ¿por qué no buscar la inspiración en otro tipo de vertientes fotográficas? La fotografía de paisaje nos puede aportar muchísimo, no sólo técnicamente con el uso de los diafragmas cerrados, sino en su nivel monumental.

 

Como también lo puede hacer la fotografía creativa y artística revisitando clásicos como el surrealista Man Ray o el constructivista Rodchenko e incluso los primeros pictorialistas que nos pueden llevar de una manera más directa a lo vintage. Sin olvidar la corriente fotoperiodística (quizá ésta la tenemos más presente) o los grandes fotógrafos norteamericanos como Stephen Shore o William Eggleston, entre otros que han sabido utilizar muy bien el humor como Elliott Erwitt (os encantará).

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En definitiva, nunca cerréis las puertas a todo lo que os pueda alimentar el alma creativo. Igualmente cualquier exposición, por insulsa que os pueda resultar en un primer momento, seguro que termina calando por otro lado en vuestra fotografía si sabéis integrarla. Mirad con los ojos muy abiertos todo lo que os rodea, la publicidad, el videoarte, ¡la música incluso! Porque recogiendo pedacitos de inspiración, llegará un día que vuestro portfolio habrá ganado en matices que os permitirá ser únicos.

 

Por Gema S. Nájera.

Foto portada: Jacques Henri Lartigue

Libro: “La visión fotográfica. Curso de fotografía para jóvenes fotógrafos”. Eduardo Momeñe.

Pinturas: Edgar Degás.

Fotografías blanco y negro: Elliott Erwitt.

2 Comments

  • Manu Díaz

    06.05.2016 at 12:26

    Lo mejor, la recomendación del libro de Momeñe. Un imprescindible.

  • Fran

    11.01.2017 at 18:40

    Me encantan vuestros post y ne parecen muy interesante. Pero sería más fácil para mi y para muchos usuarios que vemos los artículos a través del teléfono móvil que utilizarais letras en negro. Los que tenemos problemas de vista os lo agradeceriamos. Un saludo

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