Como hacer un álbum de bodas digital en formato cuadrado

¿No os da la sensación de que, cuando subís una fotografía a Instagram en formato no cuadrado, estáis engañando al espíritu de dicha aplicación móvil? Es curioso cómo esta app ha popularizado un tipo de formato que parece novedoso cuando su historia se remonta a principios del siglo XX.

Quizá ahora se haya perdido parte de esa cualidad que la hacía distinta al permitir el uso del formato apaisado, pero son muchos quienes han encontrado una manera de expresarse diferente gracias a su peculiar tipo de encuadre.

 

[Tweet “El formato cuadrado nos puede ofrecer nuevas formas de entrenar nuestro ojo y nuestra creatividad”]

 

Con la impresión de fotografías directamente desde las app móviles que nos dan copias en formato cuadrangular, nuestro ojo no sólo se habitúa a tenerlas presentes a través de la pantalla de un ordenador o de un móvil, sino que también al tenerlas impresas, nos da pie a pensar en soluciones para hacer un álbum de bodas digital también en formato cuadrado.

 

El formato cuadrado remontado al siglo XX

 

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© Robert Adams 

 

Fue cuando la fotografía comenzó a popularizarse, ese momento en el cual marcas como Rollei o más tarde Hasselblad pusieron en el mercado las películas de formato cuadrado. Su utilización actual viene por dos vías, por aquellos que sí siguen utilizando estas cámaras por un anhelo vintage y por otro los que recortan sus fotografías para darle ese acabado que se aleja del tradicional 35mm.

Con ello queremos decir que el formato cuadrado no viene dado implícitamente por la película y la cámara utilizada, como puede ser la típica Polaroid, sino que globalizando se trata también de una forma de acabado y presentación de nuestra imagen, porque si pensamos en Instagram de nuevo, nuestros móviles como bien sabemos no hacen fotografías directamente en formato cuadrado, sino que somos nosotros quienes optamos o no por darle esa cuadratura a nuestra fotografía final.

 

Lo que el formato cuadrado nos aporta creativamente

 

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© Casadísimos

 

Dicho todo ésto, ¿qué nos puede aportar el formato cuadrado? Creativamente (y técnicamente) nos da cierta predisposición a realizar composiciones simétricas situando el objeto/sujeto principal en el centro de la imagen.

 

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© Casadísimos

 

Pero también se puede jugar con la regla de los tres tercios sin que ello nos suponga un trauma visual. Es decir, si logramos componer una atractiva imagen utilizando esta regla fotográfica, haremos que la imagen resulte más dinámica.

 

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© Casadísimos

 

Igualmente el uso de las líneas así como el círculo pueden ayudar a esa concentración de la mirada en un espacio cuadrado gracias a la lectura de la imagen que nos van conduciendo la mirada a través de los elementos dispuestos.

Es un formato perfecto para quienes gustan de las composiciones ordenadas, armónicas, serenas. Esa predisposición, la mayoría de las veces, a encajar todos los elementos en un punto central no sólo es un entrenamiento para el ojo, mucho le debe entonces el fotógrafo moderno a Instagram, sino que ayuda a intentar que contemos una historia en el espacio más reducido posible.

 

Cómo conseguir imágenes de formato cuadrado

 

Como hemos comentado, son varias las cámaras analógicas que permiten estos formatos: Holga, Hasselblad, Polaroid, Rolleiflex, entre otras. No obstante en la historia de la fotografía existen fotógrafos que han tomado imágenes con otras películas y luego han recortado copiando en el laboratorio.

Esa idea de recorte en el laboratorio es extrapolable a nuestro tiempo con los programas de edición, los cuales en la fotografía móvil nos han llevado a aplicaciones que lo han popularizado en nuestros días.

 

En resumen

 

Es importante tener en cuenta que el formato cuadrado va más allá de la película o el sensor de la cámara empleado, que es más bien una manera que tenemos de componer y presentar una imagen la cual nos puede ofrecer nuevas formas de entrenar a nuestro ojo y a nuestra creatividad que después nos hará ser más eficaces con los formatos rectangulares.

Esa reducción del foco de atención en un mínimo espacio nos permite estar en constante alerta creativa y por tanto este formato, su práctica al igual que otras muchas, es perfecto en nuestro camino para convertirnos en mejores fotógrafos.

 

Por Gema S. Nájera

Foto portada: Colección Lino Nature Artslibri

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